Argentina.
Agosto de 2007
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Las
carnes rojas tienen
mala fama. Pero todo
depende de cuáles
se elijan y con qué
otros alimentos se
coman. Médicos
del Instituto Cardiovascular
de Buenos Aires y
una experta del Instituto
Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA)
estudiaron los efectos
de las carnes en personas
sanas. Y encontraron
que, al comer carne
acompañada
de una dieta equilibrada,
se reducen los niveles
de colesterol y de
glucemia.
La
investigación
fue presentada en
el congreso anual
de la Sociedad Argentina
de Cardiología,
en Buenos Aires,
y los médicos
contaron con apoyo
financiero del Instituto
de Promoción
de la Carne vacuna
argentina.
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"Se
ha difundido la idea errónea
de que comer carnes vacunas
no es sano", le dijo
a Clarín el cardiólogo
Alberto Alves de Lima, uno
de los autores del trabajo.
"Sin embargo, este
estudio, hecho con carnes
argentinas, demuestra que
las carnes rojas magras
pueden ser beneficiosas".
Los otros autores fueron
Jorge Belardi, Jorge Tartaglione,
Nora Vainstein, Diego Conde,
María La Bruna, Marcelo
Trivi, Jorge Thierer, y
la experta del INTA Castelar
Pilar García.
El
estudio fue realizado entre
febrero y diciembre de 2006.
De 200 aspirantes se seleccionaron
48 participantes mayores
de 21 años presuntamente
sanos, libres de enfermedad
cardiovascular y con colesterol
menor de 240 mg/dl. La mitad
eran hombres. Los voluntarios
siguieron tres planes de
alimentación que
incluían 56 comidas
mensuales. De ese total,
27 contenían carne
vacuna, lo que representa
el consumo promedio del
país.
En
los tres planes de alimentación,
lo que variaba era la composición
de la carne. Un plan era
carne derivada de vacas
alimentadas con pasto y
viviendo libres en el campo.
Otro era con carnes de vacas
de feed-lot (cuando el animal
está confinado en
un corral limitado y alimentado
con una mezcla óptima
de forrajes) y el tercero
combinó ambas técnicas
de producción. Entre
cada plan de alimentación
hubo 21 días de descanso.
Al final de cada período
se realizó un examen
clínico, nutricional
y de laboratorio.
Los
voluntarios registraron
aumentos en la concentración
de ácidos omega 6
cuando se alimentaban con
carne derivada de feed-lots.
Y aumentos en omega 3 cuando
consumían carne derivada
del sistema pastoril. Por
otra parte, bajaron de manera
significativa los niveles
de colesterol total y del
colesterol malo, así
los de glucemia en ayunas.
Fuente:
Diario Clarin.